sábado, 11 de enero de 2014

Con sus pelos ensortijados, amarillos como el sol



El encuentro con los niños de Jesús (Cajamarca) le dejará muchas razones para volver. Además del paisaje y de las leyendas, conocerá a los chunchos y como suena el clarín.



Jesús está ubicado a 20 kilómetros al sur este de la ciudad de Cajamarca. El paisaje es bellísimo y como aprendí desde chica, al ingresar por primera vez al templo, hay que pedir un deseo. La celebración central es el tercer domingo de enero, pero el festejo comienza mucho antes con la Reseña o izamiento del palo ferial y gallardete. Termina con la octava. En este lapso, se realizan 16 misas y 13 procesiones. El homenaje es a tres niños, pero el patrono es el más grande, el llamado Dulce Nombre de Jesús.
Ya sabemos cómo son estas celebraciones, textualmente la casa sale por la ventana y no hay rancho en medio de la calle que alcance para tanto forastero que busca lo típico o que de repente quiere aprender de la fiesta y preguntar sobre mayordomos o vísperas, sobre los cambios de ropa o las danzas, sobre la fe.
Dicen que en 1562 los franciscanos, conocidos como Los Doce Apóstoles, se establecieron definitivamente en Cajamarca. El lego Fray Mateo de Jumilla, quien era uno de ellos, adoctrinó y reunió a los indios en el territorio del actual pueblo de Jesús, bautizando a éste como “El Dulce Nombre de Jesús".
Dulce Nombre de Jesús. La imagen principal de la fiesta en Jesús.

No ha sido fácil entender el por qué de la existencia de tres imágenes del niño. Pero me pasaron una monografía sobre el distrito, escrita por José Rosario Llanos. Este señor refiere que el “niño aparecido”, la estrella de los cuadros que decoran la iglesia principal de Jesús, fue llevado al Monasterio de Cajamarca y para reemplazarlo se hizo una imagen de madera a la que se denominó Inter. Éste visita las casas de los pobladores y el otro, el pequeño rubio de las pinturas, va por pueblos y ciudades. Por eso le han apodado el viajero.
En 1884, mientras se realizaba la procesión del Niño Inter, en Katán, a dos kilómetros del pueblo, surge un milagro. Gracias al niño las nubes se cargan y amontonan oscureciendo el lugar, deteniendo así el avance del temerario ejército chileno. Éstos llegan mansamente a Jesús, se quedan por tres días y no hacen ni un solo destrozo.
Ah… la vieja iglesia, que se encuentra al costado de la nueva, está en ruinas, aunque sea un monumento histórico. Según la leyenda la construyeron a sugerencia del niño aparecido bajo el olivo. Y es que el relato que repiten  los jesuenses es que como el suelo era árido decidieron irse a Huayanmarca (lugar de las golondrinas). Cuando iban avanzando, junto a una laguna y a un madero de olivo apareció ese pequeño rubiecito, de ojos azules y traje elegante. Les dijo que no se vayan, que levanten un templo y que las tierras de ahora en adelante serían muy fértiles.
Tiempo después el muchachito aquel escapó, ya que su casa, grande y bonita, se quemó. Las llamas de fuego se llevaron hermosas reliquias donadas por un lugareño que encontró barras de oro en el cerro Agopití, gracias a una revelación del patrón de Jesús.
El niño aparecido creció y se convirtió en la imagen del Dulce Nombre de Jesús. Es el niño grande, el patrón, el sarco, de ojos bien azules y pelos de choclo. Para él los danzantes usan su vestuario más bonito y los devotos aumentan. Su recorrido procesional es largo y emotivo. Las danzas son diversas. Aquí se escucha el clarín y se puede disfrutar y aprender de los Chunchos y las Pallas.


Datos:

  • Jesús se encuentra a una media hora de la ciudad de Cajamarca. Para llegar allí desde Lima el viaje por tierra le demorará 12 horas y por aire 55 minutos. LCPERÚ tiene vuelos diarios.

  • El clarín es un instrumento conocido únicamente en la provincia de Cajamarca. Obtener de él los sonidos adecuados exige un gran esfuerzo físico. Algunos intérpretes para protegerse el estómago suelen llevar una faja tejida en la cintura. La caña de carrizo, inmensa, se refuerza con pitas o tripas de res. Tiene una boquilla del mismo material y un mate o poto que sirve de pabellón. Su tonada acompaña además el trabajo comunitario conocido como minga.

  • Se dice que la danza de los chunchos representa al habitante de la selva. Se baila en la época de descanso agrícola y la preparación del terreno para la siembra. Cuando en Jesús se sacan los choclos, ellos llegan a saludar al niño. Sus maichiles, que son como sonajas atadas a las piernas de los danzantes, están elaboradas con semillas selváticas. Aunque es una danza masculina, por lo general aparece junto a las pallas, las mujeres de la nobleza que acompañaban al inca.
Clarín. Instrumento típico de Cajamarca.

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