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miércoles, 11 de diciembre de 2013

Somos un destino culinario, EL MEJOR

LCPerú lo acerca a las regiones con muchas más cosas que descubrir, si quiere encontrar ingredientes nuevos o los que de repente usted conoce y no los ha visto mezclados en otras preparaciones, este es un gran objetivo en su próximo viaje. A Cajamarca o Huánuco por ejemplo, a Jauja o Andahuaylas….

Por segundo año somos el mejor destino culinario del mundo. Celebraremos comiendo unas aldabitas de doña Estela, un puchero generoso en Andahuaylas, quizá un ajiaco de kushuro en Huaraz o de repente esa generosa porción de chaufa selvático en Tingo María. Hay para todos los gustos.

Tomate de Árbol, Pepino o Berenjena

Pero vayamos a ingredientes sublimes, poco famosos en antiguas épocas, aunque en estos tiempos, revalorados por los grandes cocineros han pasado a enrolar  el boom culinario y las nuevas recetas de vanguardia. Comenzaré por el tomate de árbol, conocido como berenjena en Cajamarca;  como pepino, en mi tierra, allá en Amazonas.
Este fruto que crece de manera silvestre era usado por mamá en el aderezo o solíamos saborearlo echándole sal una vez arrancado de la planta. Sin embargo, en la ciudad de Cajamarca encontré una versión dulcera, la más conocida y típica: el dulce de berenjena. Los pepinos o berenjenas se sancochan  para que pierdan el amargo, y  luego, se les quita la cáscara. En una olla ya se ha preparado la miel, con azúcar y un poco de canela. Cuando los pasos previos están listos, esas berenjenas cocidas se introducen en la miel, dejando que el palito del fruto quede libre hacia arriba para que facilite el proceso siguiente. Después de un hervor, ya impregnadas con el dulce, las berenjenas salen de la olla manteniendo su textura y forma, pero obviamente, con mucho dulzor, pero conservando su tradicional acidito que las hace tan agradables.
Kushuro, hongo de las lagunas, en un panqueque relleno de helado y mermelada
 Otro ingrediente sublime es el kushuro, un hongo que aparece en los bordes de las lagunas. Ha sido por siglos alimento de las comunidades de altura, quienes con su sapiencia han reconocido su textura tan atractiva y su sabor neutral agregando a sus locros y ajiacos un toque distinto. De esa sabiduría ha venido el rescate y en uno de mis viajes lo conocí en Huaraz, gracias a Luzmila del restaurante Piccolo.
Esa noche probé el ajiaco que había preparado y quedé prendada del kushuro. Me llamó la atención que resaltara tanto en el plato y no se pierda ante los sabores fuertes. Lo que hace especial al kushuro son sus formas circulares (bolitas de tamaños diferentes). Cuando revientan o se mezclan con aderezos u otros ingredientes le agregan un toque distinto que hace especial a ese potaje. Al día siguiente, esta mujer, preparó un panqueque relleno de helado y le puso encima una mermelada hecha con kushuro y aguaymanto. Increible.

Algunos meses después, he vuelto a toparme con el kushuro en el Mercado Quechua de Huánuco. Lo he visto fresco y apetitoso, como más atractivo. Y claro, en la cocina, Luis, un joven cocinero de la ciudad, ha ensayado un plato que según cuenta se come en semana santa, un plato donde el kushuro se mezcla con trozos de relleno fritos. Así que solo salteado, con su agua interior natural, y al lado de una fritura, en la mezcla combinaba muy bien.
Pero obvio hay más aún por descubrir. Consejo: cuando viaje pregunte, relaciónese con la gente, aprende. En el lugar visitado, si es comercialmente turístico, siempre tratarán de ofrecerle lo que usted ya ha comido en casa, pero si pide más quizá lo manden donde está el verdadero sabor del pueblo. Así quedará más que satisfecho.

Con la señora Enma de Baños del Inca. El saber de sus postres y el dulce de berenjena cajamarquino


martes, 26 de noviembre de 2013

Con máscara de negros ante el niño Jesús


Una tradición navideña que no se pierde y que sirve para vincular a la comunidad dentro y fuera de casa.

Negritos de Huánuco


1.

 
La máscara brillosa, de ojos blancos y saltones, cubre el rostro de Humberto cuando cada año como un saludo especial al niño Jesús que ha nacido, se convierte en negrito. Su sombrero se parece al de los charros mejicanos y lleva un gran penacho de plumas de colores que dicen son de gallina. Humberto es un pampa, un negro más de la cuadrilla, y debe bailar según lo va indicando el caporal. Él, como una buena legión de huanuqueños, cumple al pie de la letra las reglas de la tradición y en diciembre y enero es un negrito de Huánuco. Danza ante el pequeño del pesebre, repitiendo el ritual de sus antepasados, de aquellos negros esclavos que en las fiestas navideñas, para ganar comida y bebida, bailaban de casa en casa adorando al Manuelito de los patrones.

 
2.

 
Motivo similar es el que impulsó a otros negros, con máscara y barba, con sombrero de paja y sacón lleno de lentejuelas,  a salir a las calles buscando un Belén para venerar a Jesús. En Antioquía (Huarochirí – Lima) también están cuando llega la Bajada de Reyes y los devotos traen las cajuelas (cajas de madera y vidrio donde se guarda la imagen del niño) para que sean benditas. Ellos, los negritos, danzan y alegran a la gente. En el día final de la fiesta suben al cerrito de Amancaes y para que no sean descubiertos por sus “amos” le entregan su vestimenta de gala  a las mujeres llamadas mariquías.

 
3.

 
 
Los negritos de Huancavelica tienen a su María Rosa, una negra que aseguran es la madre de quienes integran la cuadrilla. Ella anda vestida de rosado, con su cucharon y acompañada del caporal que luce una prominente nariz. La leyenda refiere que el Dulce Nombre de Jesús, el Niño Perdido que habita el templo de Santo Domingo, observó alguna vez a estos negros esclavos cuando eran maltratados y sintió pena.  Estos negros, una vez liberados, decidieron buscar al niño blanco que los miraba y llegaron a Huancavelica, donde lo encontraron. Durante la fiesta de enero repiten su llegada a la ciudad y danzan para él y su compañero: el Niño Fajardito. Acompañan la procesión y en el último día, ante el portón cerrado de la iglesia, se despiden y lloran. La María Rosa se desmaya. Todos aplauden.